“Nunca pertenecería
a un club que admitiera como socio
a un tipo como yo”
La frase nos define. Queremos ser los indeseables más deseados y entregarnos a las más curiosas fechorías. Dandys, condesas sangrientas, osos de peluche, larguiruchas mujeres vestidas de látex, insaciables, hambrientos, histéricamente felices, histéricamente desnudos, dadaístas, impenitentes, maquilladas o con el rimel corrido, con los labios de terciopelo, operadas, descalzas, con zapatos carísimos, perfumadas de whisky, electrocutados, cachas, actrices porno, herederos, cocineros, performers, moteros gays, argentinas, Djs, fashion icons, vagabundas, escritores que salen desnudos en las portadas de sus libros, hipnotizadores, ángeles beats, adictos a los juguetes, adictos a las pelucas…
Si ves en la oscuridad y escuchas en medio del ruido más ensordecedor, si te gustan el sexo y la noche tanto como el sexo de una noche, si sales a la calle para olvidar que la realidad es un espejismo que ocurre por la falta de entretenimiento, si eres víctima de tu imaginación, si llevas la fiesta dentro y por eso no te importará cuando te echen de ese after cuando llegue el fin del mundo, entonces bienvenido al club. Dicen que los canallas no tenemos principios. Estos son los nuestros (si no te gustan tenemos otros).